SII: ya está aquí
El Suministro Inmediato de Información es un sistema del IVA: obliga a los contribuyentes con período de liquidación mensual — grandes empresas con facturación superior a 6 millones de euros, inscritos en el régimen de devolución mensual (REDEME) y grupos de IVA, además de quien se acoja voluntariamente — a remitir a la AEAT los registros de facturación en un plazo general de cuatro días naturales. Exige software conectado y procedimientos internos adaptados.
Verifactu: la siguiente capa
El sistema Verifactu exigirá que los programas de facturación cumplan requisitos técnicos de inalterabilidad y conservación de los registros. Su obligatoriedad se ha aplazado ya dos veces: tras el Real Decreto-ley 15/2025, el calendario vigente la sitúa en el 1 de enero de 2027 para sociedades y el 1 de julio de 2027 para autónomos. No existe una "homologación" administrativa previa del software: el cumplimiento se acredita con la declaración responsable del fabricante. La prórroga no es excusa para dormirse — quien renueve software de facturación en 2026 debería exigir ya esa declaración y evitar una segunda migración en plena campaña.
Impacto operativo real
La digitalización fiscal no es solo una cuestión técnica: cambia la operativa contable, el flujo de aprobación de facturas, los plazos de cierre mensual y la relación con proveedores y clientes. Empresas que no se preparan acumulan deuda técnica fiscal con coste creciente.
Lo que conviene auditar
Software de facturación actual (¿cuenta con declaración responsable Verifactu del fabricante?), procedimiento de remisión SII si te aplica (¿automatizado, manual, en qué plazos?), capacitación interna (¿saben los responsables de facturación cómo funciona el sistema?), externalización (¿asesoría preparada?). Cada uno de estos puntos tiene coste si no está resuelto.
Visión a medio plazo
La trayectoria de la fiscalidad digital es clara: cada vez más obligaciones en tiempo real, cada vez menos margen entre la operación económica y la información tributaria de la misma. Empresas que se digitalizan bien ganan ventaja operativa; las que se resisten pagan costes crecientes.
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